¿Qué distingue a una empresa que obtiene buenos resultados de una organización capaz de sostenerlos a lo largo del tiempo?
Durante este TurTalk del Congreso AMDETUR 2026, Miguel Ortiz, Director Corporativo de Talento Humano de Royal Holiday, compartió su perspectiva sobre la importancia de construir una cultura organizacional sana, el papel de los líderes en el desarrollo del talento humano y los desafíos que representa la incorporación de inteligencia artificial en las empresas.
La conversación abordó cómo medir el bienestar organizacional, fortalecer la confianza y aprovechar nuevas tecnologías sin perder de vista el valor de las personas.
Cultura organizacional sana: más allá de los resultados
Para Miguel, una cultura organizacional sana es más importante que una cultura aparentemente exitosa. Una empresa puede alcanzar buenos resultados a corto plazo y, sin embargo, mantener dinámicas internas que comprometan su sostenibilidad.
La diferencia está en la calidad de las interacciones entre las personas que integran la organización.
Para evaluar esa salud, destacó indicadores como la disposición de los colaboradores a permanecer en la empresa, la seguridad psicológica para expresar opiniones sin temor a represalias y el Employee Net Promoter Score (eNPS), que mide qué tanto recomendarían los empleados su organización como lugar para trabajar.
Sin embargo, obtener retroalimentación no es suficiente: una cultura sana requiere escuchar, reconocer oportunidades de mejora y actuar en consecuencia.
Liderazgo basado en la confianza y la congruencia
El liderazgo tiene un papel fundamental en la construcción de esa cultura. Miguel destacó la importancia de seleccionar y desarrollar cuidadosamente a quienes tienen personas a su cargo, pues son responsables de uno de los activos más valiosos de cualquier empresa: su talento humano.
Desde su perspectiva, la congruencia y la confianza son cualidades esenciales de un buen líder. Los colaboradores observan mucho más lo que hacen sus superiores que lo que dicen.
Por ello, contar con gerentes y directivos que modelen los comportamientos esperados puede ser una de las herramientas más efectivas para fortalecer la cultura organizacional.
Inteligencia artificial: potenciar el talento antes que reemplazarlo
Ante un entorno económico complejo y la presión por reducir costos, la conversación abordó si las empresas deberían aprovechar la inteligencia artificial para eliminar posiciones.
Miguel planteó que, por ahora, el enfoque más inteligente no es sustituir colaboradores, sino proporcionar herramientas que permitan a las personas trabajar con mayor eficiencia.
Para explicar los distintos niveles de adopción de IA, utilizó la analogía de un tren con cuatro vagones: quienes desestiman su impacto, quienes comienzan a utilizarla de forma táctica, quienes la incorporan estratégicamente y quienes transforman su organización a partir de ella.
Su reflexión fue que el tren de la inteligencia artificial ya está en marcha y las organizaciones necesitan avanzar en su adopción, aprovechando las capacidades de los equipos existentes.
Pensamiento crítico: una habilidad esencial para el futuro
La conversación concluyó con una pregunta sobre cómo evitar que los equipos desarrollen una dependencia excesiva de la inteligencia artificial.
Miguel destacó nuevamente la responsabilidad de los líderes y la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico antes de incorporar nuevas herramientas.
Para las empresas, esto implica reconocer y valorar a las personas que piensan mejor, cuestionan y toman decisiones fundamentadas, utilizando la tecnología como apoyo y no como sustituto de su criterio.
La sesión dejó una reflexión central: construir organizaciones sostenibles requiere líderes congruentes, colaboradores que se sientan escuchados y una adopción tecnológica que fortalezca las capacidades humanas.


