¿IA valió? Cómo sobrevivir a la era de la Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial está avanzando a una velocidad que obliga a replantear cómo trabajamos, cómo desarrollamos talento y cómo compiten las empresas. Con un tono provocador, ejemplos cotidianos y demostraciones prácticas, Juan Lombana analizó durante el Congreso AMDETUR 2026 los riesgos, posibilidades y cambios que acompañan esta transformación.

La conferencia recorrió desde el impacto de la IA en el empleo y la forma en que estas tecnologías aprenden, hasta su incorporación en los negocios, la necesidad de desarrollar nuevas capacidades y la importancia de adaptarse continuamente ante un entorno donde las reglas pueden cambiar en cuestión de meses.

La IA ya está cambiando el mercado laboral

Juan comenzó planteando uno de los temas que más inquietud genera alrededor de la inteligencia artificial: su impacto sobre los empleos.

Más allá de las proyecciones sobre puestos que podrían desaparecer, señaló que algunos cambios ya son visibles, particularmente en actividades de entrada o tareas cognitivas más repetitivas. Su planteamiento fue que esta transformación no se detendrá necesariamente en los puestos junior: conforme las herramientas se vuelvan más capaces, también podrán asumir actividades de mayor complejidad.

Esto genera además un reto para las organizaciones: si algunas de las funciones iniciales desaparecen o se automatizan, también deberá replantearse cómo se forma y desarrolla el talento que eventualmente ocupará posiciones de mayor responsabilidad.

Entender la IA para comprender la magnitud del cambio

Una parte importante de la conferencia estuvo dedicada a explicar por qué la inteligencia artificial representa algo diferente a las tecnologías anteriores.

Juan explicó de manera sencilla conceptos como datos, algoritmos y machine learning, destacando que estos sistemas pueden aprender mediante prueba y error y mejorar sus resultados sin depender únicamente de instrucciones programadas paso a paso.

Por ello, insistió en que no basta con evaluar lo que una herramienta puede hacer hoy. Lo relevante es comprender la velocidad con la que puede aprender, experimentar y mejorar, y cómo esa evolución puede transformar actividades que actualmente todavía consideramos exclusivamente humanas.

De usar IA a obtener resultados con ella

La conferencia también cuestionó la manera en que muchas personas y empresas están utilizando actualmente estas herramientas.

Buscar información, generar borradores o corregir textos son aplicaciones útiles, pero para Juan representan apenas una primera etapa. La adopción adquiere mayor relevancia cuando la inteligencia artificial comienza a ahorrar tiempo, asumir actividades, mejorar productividad o generar un impacto tangible en el negocio.

En este contexto, explicó distintos niveles de adopción: desde utilizar la IA como compañero de pensamiento hasta integrar agentes y automatizaciones capaces de realizar tareas de forma recurrente.

El cambio también implica revisar los procesos existentes. En lugar de limitarse a insertar una herramienta nueva dentro de la misma forma de trabajar, las empresas pueden preguntarse qué podrían hacer de manera diferente aprovechando la velocidad y escala que ofrece la tecnología.

Adaptarse puede ser más importante que especializarse

Otro de los mensajes centrales de la sesión fue la necesidad de desarrollar capacidad de adaptación.

A través de diferentes ejemplos, Juan planteó que el valor de una habilidad profesional no depende únicamente de qué tan bien la ejecuta una persona, sino también de si el mercado seguirá demandándola de la misma manera.

En un entorno que cambia rápidamente, propuso mantenerse cerca de la evolución de cada industria, experimentar con nuevas herramientas y estar dispuesto a modificar la forma de trabajar conforme surjan nuevas capacidades.

La educación juega un papel importante en este proceso. Durante la conferencia destacó que quienes conocen y utilizan más estas tecnologías suelen sentirse mejor preparados para enfrentar los cambios y pueden encontrar nuevas maneras de complementar su conocimiento profesional con IA.

La transformación no depende solo de la tecnología

La sesión cerró con una idea que recorrió prácticamente toda la conferencia: el impacto de la inteligencia artificial dependerá también de qué tan rápido aprendan a utilizarla las personas y las organizaciones.

Una empresa no necesariamente perderá competitividad porque una máquina reemplace directamente su producto o servicio. Puede hacerlo porque otra organización incorpore antes estas herramientas, opere con mayor eficiencia, experimente más rápido o encuentre nuevas formas de generar valor.

Durante las preguntas del público, esta idea se aterrizó brevemente a casos concretos, como la venta de membresías vacacionales y la dificultad de medir cuánto crecimiento o eficiencia puede atribuirse directamente a la IA. Juan insistió en observar resultados prácticos —tiempo ahorrado, reducción de costos, productividad o crecimiento— sin asumir que adoptar una herramienta, por sí sola, equivale a una transformación.

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